SAN FERMÍN

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SANTOS MÁRTIRES DE UGANDA

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CONFESIONES (en San Fermín)

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Pensamientos y Ocurrencias [1] por Ramón Orlandis i Despuig, S.I.

Pensamientos y Ocurrencias [1]  por Ramón Orlandis i Despuig, S.I.

Hace cosa de diez años, se me fue presentando al pensamiento como un esbozo de agrupación, así de varones como de mujeres; esta agrupación se me antojaba que había de ser aquella legión de almas pequeñas, instrumentos y víctimas del Amor Misericordioso de Dios, objeto de los deseos y de las esperanzas de Santa Teresita del Niño Jesús.

Estas almas, por la luz que del cielo recibirían, tendrían una comprensión íntima de la devoción genuina al Corazón de Jesús y de los designios que ha tenido Jesús al pedirla. Estas almas arderían en celo de la gloria de Dios y de la salvación de las almas y, conocedoras de la realidad, profundamente desengañadas de sus propias fuer­zas y valer y también de la eficacia de los medios semihumanos y ordinarios que nuestra pobre razón puede excogitar para hacer frente a las circunstancias y dificultades extraordinarias de nuestros tiempo, pondrían para su apostolado toda la confianza en el medio que el mismo Divino Redentor nos ha dado para vencerlas: la práctica y difusión de una sincera devoción al Sagrado Corazón de Jesús, se­gún las normas y caminos que Jesús se ha dignado señalamos.

VERDADERA INTELIGENCIA DLDEVOCIÓN ACORAZÓN DJESÚS

 Para mejor comprender lo que entendía yo por devoción sincera al Corazón de Jesús, convendrá indicar tres etapas por las cuales, desde que esta devoción se hizo pública y universal, se ha ido, a mi parecer, providencialmente desarrollando.

La primera la marcan las revelaciones de Paray-le-Monial; la segunda, los escritos y obras del P. Enrique Ramière; la tercera, la difusión de los escritos y la propagación de la devoción de Santa Teresita del Niño Jesús.

1) La primera etapa es la de Paray; es la manifestación al mundo del Sagrado Corazón, de sus íntimos pensamientos, afectos y designios y de los tesoros de gracias, de santificación y salvación que encierra y quiere derramar sobre los hombres; es la petición de parte de Jesús de un especial culto y devoción, que se tenga y se tribute a su Corazón de hombre y a su Corazón de Dios; es un quejarse Jesús amorosa, pero acerbamente de la ingratitud y ceguera de los hombres, que corresponden a su amor con olvido, desvíos, menosprecios e injurias, y no quieren recibir los beneficios y gracias que Él anhela concederles; pero, además, es una verdadera profecía de que Él reinará en el mundo a pesar de sus enemigos y esto porque por esta nueva redención destruirá el im­perio de Satanás y sobre las ruinas del mismo levantará el imperio de su Amor.

Esta primera manifestación es por cierto atrayente, alentadora y llena de amor; pero en los escritos de Santa Margarita María aparece como sobre un fondo de austeridad y aparente dureza; es una revelación de Dios en su Santidad de Amor y en su Santidad de Justicia, que mal entendida puede dar ocasión a que las almas débiles y enfermizas de nuestros días se arredren y queden dudosas y perplejas.

2) La segunda etapa, considero yo que la marcan los escritos y las empresas del P. Enrique Ramière (del santo Padre Ramière, como le llamaba el P. Gignhac). Los escritos: Apostolado de la Oración, Esperanzas de la Iglesia, Reinado social de Jesucristo, Divinización del cristiano, etc.; las empresas: Apostolado de la Oración y Liga del Corazón de Jesús, Mensajeros del Sagrado Corazón, Consagración individual y social al Corazón de Jesús. La entronización difundida por los padres de los Sagrados Corazones, según declaración apostólica, no se distingue sustancialmente de la Consagración propagada por el P. Ramière.

Todos los escritos y todas las obras del P. Ramière no son sino un desarrollo de lo que ya en germen se contenía en los escritos de Santa Margarita María; pero el P. Ramière, buen conocedor de las dificultades y peligros de nuestros tiempos, lleno por una parte de celo y de caridad verdadera y por otra del sentimiento de la impotencia de los esfuerzos humanos; pertrechado con una buena provisión de ciencia teológica y social, y sin duda dirigido y llevado del Espíritu de Dios, propone todo un sistema de ciencia espiritual y de sociología sobrenatural. Este sistema puede reducirse a pocas verdades fundamentales y aun cifrarse en dos principios, que son: el primero, el Corazón de Jesús es el centro de toda vida cristiana y espiritual, por ser fuente y origen de todas las gracias y dones que Dios hace al hombre, de todos los beneficios que le otorga en orden a su santificación y divinización; el segundo: el Corazón de Jesús es principio único y divinamente eficaz de toda restauración y renovación social en el reinado de su Amor.

Lógica consecuencia de lo dicho es que todo el esfuerzo del P. Ramière, así en sus escritos como en sus empresas, vaya ordenado a acercar a los hombres a Cristo y a su Corazón sagrado por la oración humilde y fervorosa y por la consagración o entrega sincera, consciente y amorosa de sí y de sus cosas; y esto se empeña en que lo hagan no sólo como individuos, sino también como miembros de la familia y de la sociedad a que pertenezcan para que en ellas reine Cristo. El P. Ramière, profundo sociólogo, ve al mundo abocado a una catástrofe que tiene por humanamente inevitable; pero cree firmemente que Dios la puede evitar y aún para el caso que Dios la permitiera, estima como prenda segura de la subsiguiente espléndida restauración, la devoción al Sagrado Corazón y las promesas a ella vinculadas.

Nótese que en la doctrina del P. Ramière es sustancial la relación íntima que descubre entre la devoción al Corazón de Jesús, tesoro y fuente manantial de todas las gracias, y la devoción a la Persona Divina del Espíritu Santo, Gracia increada, como dicen los teólogos, Don primordial e infinito de Dios, que recibimos en la justificación y en la santificación. Esta relación que abiertamente hace resaltar el P. Ramière, la vemos ya insinuada en las revelaciones de Paray.

También es muy de considerar en la doctrina espiritual y social del P. Ramière, la intervención que atribuye en la obra de la santificación de las almas y en la realización de los planes salvadores de Jesús a su Madre y Madre nuestra María Santísima. La presenta de una manera precisa como medianera entre Dios y los hombres en la dispensación de la gracia.

3) En la forma que tiene Santa Margarita María de proponer la devoción al Corazón de Jesús y aún en su mismo estilo, hay un no se qué de heroísmo y austeridad, que bien podría ser que arredrara a no pocas almas enfermizas y pusilánimes de nuestros días.

En los libros del P. Ramière se encierra una tal luz y profundidad de doctrina, que bien pudiera no estar al alcance de no pocas inteligencias débiles, de no pocos espíritus anémicos y apocados.

A estas almas pobres y débiles, miopes y enfermizas, quiere que llegue también su llamamiento misericordioso el bondadoso Corazón de Jesús, que invita a su banquete a los ciegos, cojos, etc., y les sana como Médico divino. Como mensajera de sus misericordias inefables con estas almas débiles y pequeñas envía el misericordioso Jesús a Santa Teresita, para que reciban aliento, luz y confianza los pobres enfermos de espíritu, tal vez menospreciados o desahuciados de sus maestros y médicos.

Todo el fondo de santa austeridad y severidad de Santa Margarita María, toda la elevación y profundidad de doctrina, de anhelos de esperanzas del P. Enrique Ramière, podrá descubrir en los breves y fragmentarios escritos de la Santita de Lisieux quien lea una y otra vez sus palabras, humilde y amorosamente. Mas, reparte ella sus enseñanzas y exhortaciones como envueltas y empapadas en su sonrisa angelical, que es de tal sencillez y agrado, que parece un reflejo viviente y sensible de la ternura del Corazón de Jesús para con los pequeñuelos. Por otra parte, sus enseñanzas van propuestas con tan sencilla llaneza y claridad transparente, que no hay espíritu, por poca cosa que sea, que no pueda hallar allí su alimento acomodado, luz que le guíe y no le ciegue. Y así son incontables las almas, antes decaídas y acobardadas, que atraídas y alentadas por el atrac­tivo celestial de la Santa y lo consolador de su doctrina, han cobrado alientos increíbles para subir por el ascensor de la humilde y suave confianza hasta la más elevada cumbre del amor de sacrificio; desde el humilde y sencillo sentimiento de su nada y de su impotencia, por el camino de la infancia espiritual, sembrado de rosas con espinas, hasta la entrega eficaz, perfecta y absoluta de sí al Amor Misericordioso de Dios. Santa Teresita no sermonea incesantemente sobre la utilidad y necesidad de la devoción al Corazón de Jesús; tampoco teoriza sobre los principios dogmáticos y espirituales en que tal devoción se funda. Pero de la lectura de sus escritos nace espontáneamente en el alma, tan santa, dulce y salvadora devoción, porque el espíritu verdadero de la misma unge y embalsama sus palabras y en ellas el alma que antes no conocía el Amor, lo siente, lo ve y lo gusta.

Las almas tibias y sutilmente sensuales cogerán quizás de las enseñanzas de la Santa sólo las flores con que las cubre y así distarán mucho de su espíritu, pensando que lo conocen y poseen; pero las almas débiles y humilladas, no: éstas encontrarán en las palabras de la Santa lo que antes tal vez buscaban en balde, el remedio de sus males: el Amor Misericordioso del Corazón de Jesús.

Allí conocerán con nueva luz a María, Madre de Gracia y de Misericordia; allí de una manera singular al Espíritu de Dios, al Espíritu de Amor, como suele hablar la Santa, en el cual llamamos a Dios, Padre. De esta manera el alma se embeberá en estas devociones que son fondo y complemento de la devoción al Corazón de Jesús.

Por lo dicho se entenderá cómo concebía yo el espíritu y la formación de los que formaran la legión. Penetrados íntimamente del valor espiritual y social de las Revelaciones de Paray, no vacilarían un punto en aceptar como principal medio de su propia santificación y también de su apostolado el cumplimiento interno y externo, fervoroso y exacto, de los encargos y peticiones que en ellas hace el Sagrado Corazón ni en esforzarse en vivir del espíritu que las anima, ni en poner siempre ante los ojos el ideal sublime que las impulsa y dirige. Encariñados con las gracias y luces que Dios ha derramado en Santa Teresita y en sus escritos, y amaestrados por la experiencia de la virtud espiritual que en ellos se encierra, imitarían su manera de practicar y propagar el espíritu verdadero de la Devoción y de alentarse y esforzarse con sus promesas.

Por fin, no contentándose en cuanto les fuera dado, perezosamente, como la fe del carbonero, procurarían comprender humilde y amorosamente, con el P. Ramière, por qué el Corazón de Jesús es el centro del dogma cristiano y de la vida espiritual y por qué su devoción ha de ser la tabla de salvación en el diluvio de males que nos amenaza y ahoga. Sabrían que no es algo accidental, sino en absoluto esencial en nuestros días el invocar y rendir homenaje a Cristo como Rey de las almas y de los pueblos; la trabazón íntima e indestructible entre la devoción a Cristo Rey y la devoción al Sagrado Corazón, etc., y otros puntos puestos en claro en los escritos del Padre y según estos conocimientos y convicciones más o menos íntimas y profundas, según la capacidad de cada persona y la luz que el Señor le comunicare, determinarían sus miras e impulsarían su acción.

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Notas: [1]
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   Escrito en 1934, y expresivo del carisma apostólico del Padre Orlandis, se alude a él en las sucesivas redacciones de los estatutos de Schola Cordis Iesu.

 

 

Schola Cordis Iesu

Schola Cordis Jesu es una Sección del Apostolado de la Oración fundada en Barcelona por el P. Ramón Orlandis Despuig S.J. (1873-1958).

Historia

El padre Ramón Orlandis, S.I. tra­bajó en la formación de un grupo de jóvenes seglares según el espíritu y la doctrina del padre Enrique Ramière y los ideales del Apostolado de la Oración y orientándoles según el mensaje del Amor misericor­dioso y de la Infancia espiritual de santa Teresa del Niño Jesús.

Esta tarea se realizó en dos etapas sucesivas con el nombre de Iuventus (1925-1931) y Schola (1931-1939). En 1940 incorporó el grupo, como sección del Apos­tolado de la Oración, con el nombre de Schola Cordis Iesu, a su centro de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Barcelona (calle Caspe). En 1944 aparecería la revis­ta Cristiandad, fundada colectivamente por los miem­bros de Schola.

El director diocesano Dr. Cipriano Montserrat Roig instituyó formalmente Schola Cordis Iesu en 6 de enero de 1960 y nombró director de la misma al que lo era también de aquel centro del Apos­tolado de la Oración, Francisco Segura, S.I.

El 3 de septiembre de 1970, previa aprobación de la Dirección General del Apostolado de la Oración, siendo director general delegado el padre Francisco Solano, S.I., se aprobaron unos nuevos estatutos con­formes a los del Apostolado de la Oración de 1968 y adaptados a las orientaciones del Concilio Vaticano II sobre el lugar de los laicos y de su apostolado en la vida de la Iglesia. El director diocesano, Francisco Muñoz Alarcón, aceptó la nueva orientación que re­conocía la iniciativa y responsabilidad de los laicos en Schola Cordis Iesu y nombró su consiliario, el padre Casimiro Puig, S.I.

La Dirección Nacional del Apostolado de la Ora­ción en España, desempeñada entonces por el padre Luis María Mendizábal, S.I., aprobó en 31 de mayo de 1981 unos estatutos de Schola Cordis Iesu como sección nacional del Apostolado de la Oración; las ac­tividades de Schola Cordis Iesu se habían extendido entre tanto en San Sebastián, Bilbao, Pamplona y Pal­ma de Mallorca.

En Bilbao fue erigido canónicamente un centro de SCHOLA CORDIS JESU, como Sección del Apostolado de la Oración, en el mes de diciembre de 1982, mediante acta de constitución firmada por el P. Corta Director diocesano del Apostolado de la Oración y por el P. Igartua, como primer Director Espiritual de la Sección. El P. Igartua hábía dirigido, desde la segunda mitad de la década de los años 60, a un grupo de universitarios de Schola, desde su cargo de profesor de religión de la Universidad de Deusto, y dentro de una de sus múltiples labores apostólicas y formativas que llevó a cabo durante los 24 últimos años de su vida que los pasó en Bilbao, su ciudad natal.

Con fecha 21 de diciembre de 2011 ha sido erigida Schola Cordis Iesu como sección del Apostolado de la Oración en la diócesis de San Sebastián.

 

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LECTURAS DEL DIA

  • Primera lectura: Génesis 3:1-8
    1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
    2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
    3 Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»
    4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.
    5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
    6 Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.
    7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.
    8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
  • Salmo responsorial: Salmo 32:1-2, 5-7
    1 De David. Poema. ¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!
    2 Dichoso el hombre a quien Yahveh no le cuenta el delito, y en cuyo espíritu no hay fraude.
    5 Mi pecado te reconocí, y no oculté mi culpa; dije: «Me confesaré a Yahveh de mis rebeldías.» Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado.
    6 Por eso te suplica todo el que te ama en la hora de la angustia. Y aunque las muchas aguas se desborden, no le alcanzarán.
    7 Tú eres un cobijo para mí, de la angustia me guardas, estás en torno a mí para salvarme.
  • Evangelio: Marcos 7:31-37
    31 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis.
    32 Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él.
    33 El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua.
    34 Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Abrete!»
    35 Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente.
    36 Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban.
    37 Y se maravillaban sobremanera y decían «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

SANTO DEL DÍA

  • San Claudio de la Colombiere
    En la Iglesia Católica hay 12 santos que se llaman Claudio, y éste es el más moderno. Tiene el honor de haber sido el director espiritual de la propagadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque.Nació cerca de Lyon, en Francia, en 1641. De familia muy piadosa y acomodada, al principio sentía mucho temor a entrar a una comunidad religiosa. Pero llevado a estudiar a un colegio de los Padres Jesuitas, adquirió un enorme entusiasmo por esta Comunidad y pidió ser admitido como religioso jesuita. Fue admitido y en la ciudad de Avignon hizo su noviciado y en esa misma ciudad dio clases por bastantes años.El año en que fue declarado santo San Francisco de Sales (1665) los superiores encomendaron a Claudio de la Colombiere que hiciera el sermón del nuevo santo ante las religiosas Salesas o de la Visitación. Y en aquella ocasión brillaron impresionantemente las cualidades de orador de este joven jesuita, y las religiosas quedaron muy entusiasmadas por seguir escuchando sus palabras.El Padre Claudio preparaba con mucho esmero cada uno de sus sermones, y los escribía antes de pronunciarlos. No los leía al público, porque la lectura de un sermón le quita muchísima de su vitalidad, pero antes de proclamarlos se esmeraba por ponerlos por escrito. En Avignon, en Inglaterra, y en París impresionó muy provechosamente a los que lo escuchaban predicar.Uno de los más provechosos descubrimientos de su vida fue el de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tomado de las revelaciones que recibió Santa Margarita. Cuando Claudio cumplió los 33 años (edad en que murió Cristo) se propuso, después de hacer un mes de Retiros Espirituales, morir al mundo y a sus vanidades y dedicarse totalmente a la oración, a la vida interior, a la predicación y a la enseñanza del catecismo, y a dirigir cuantas más almas pudiera, por el camino de la santificación.El Sagrado Corazón de Jesús ante Santa Margarita María. En 1675 el Padre Claudio fue nombrado superior del colegio de los jesuitas en Paray le Monial, la ciudad donde vivía Santa Margarita. Esta santa se encontraba en un mar de dudas, y no hallaba un director espiritual que lograra comprenderla. Le había contado a un sacerdote las revelaciones y apariciones que le había hecho el Sagrado Corazón de Jesús, pero aquel sacerdote, que sabía poco de mística, le dijo que todo eso eran engaños del demonio. Entonces ella se dedicó a pedirle a Nuestro Señor que le enviara un santo y sabio sacerdote que la comprendiera, y su oración fue escuchada.Escribe así Santa Margarita: "El Padre Claudio vino a predicarnos un sermón, y mientras él hablaba oí en mi corazón que Jesucristo me decía: ‘He aquí al sacerdote que te he enviado’. Después del sermón fui a confesarme con él, y me trató como si ya estuviera enterado e informado de lo que me estaba sucediendo. En la segunda confesión que hice con él le informé que yo sentía una gran aversión y repugnancia a confesarme, y me dijo que me felicitaba por esto, pues con vencer la tal aversión podía cumplir aquel mandato de Jesús que dice: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo’. Este piadoso sacerdote me fue guiando con gran sabiduría, y demostrando un gran respeto por mi alma me fue diciendo todo lo bueno y lo malo que había en mi corazón, y con sus consejos me consoló muchísimo. Me insistía continuamente que aceptara cada día el que se cumpliera en mí todo lo que la Santa Voluntad de Dios permitiera que me sucediera, y me enseñó a apreciar los dones de Dios y a recibir las comunicaciones divinas con fe y humildad".Claudio no sólo dirigió espiritualmente a la santa que el Sagrado Corazón escogió para hacerle sus revelaciones sino que dedicó toda su vida restante y sus muchas energías en propagar por todas partes la devoción del Corazón de Jesús.Fue enviado el santo sacerdote a Inglaterra, y allí, como predicador de los altos empleados del gobierno, logró muchas conversiones de protestantes hacia el catolicismo. Su tema favorito era la devoción al Sagrado Corazón. Pero los protestantes, que eran muy poderosos en aquel país, le inventaron toda clase de calumnias y obtuvieron que fuera puesto preso y condenado a muerte. Sólo la intervención del rey Luis XIV de Francia logró que no lo mataran. Pero los meses pasados en la prisión le destruyeron casi por completo su salud.Fue expulsado de Inglaterra a Paray le Monial, la ciudad desde donde se propagó a todo el mundo la devoción al Corazón de Jesús. Santa Margarita le anunció que él moriría en aquella ciudad, y así sucedió el 15 de febrero del año 1682. Santa Margarita recibió una revelación en la cual se le decía que el Padre Claudio estaba ya en el cielo.El Papa Juan Pablo II lo declaró santo en 1992. Acto de Confianza San Claudio de la Colombiere en la Enciclopedia Católica
  • Santos Faustino y Jovita, Mártires.
    Faustino y Jovita que eran hermanos, habían nacido en Brescia, y provenían de una de las más importantes familias de la ciudad. Según la tradición de Brescia, ambos santos predicaron valientemente el cristianismo, en tanto que el Obispo de la ciudad se había escondido por temor. Su celo excitó la furia de los paganos. Un poderoso señor pagano, llamado Julián, les aprehendió. Los mártires fueron torturados y enviados a Milán, Roma, y Nápoles, de donde volvieron finalmente a Brescia. Sin embargo, durante la travesía, los santos consiguieron bautizar a una multitud de gente; solo por citar un ejemplo en el viaje de Roma a Nápoles, bautizaron a 191.128 personas. En vista que ni las torturas ni las amenazas consiguieron doblegar su constancia, el emperador Adriano, que se hallaba de paso en Brescia, ordenó que fueran decapitados. La ciudad de Brescia los venera como sus principales patronos y pretende poseer sus reliquias.
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