SAN FERMÍN

Misas domingos y festivos: 10:00, 12:00 (misa mayor), 20:00

Lunes a viernes: 11:00, 20:00

Sábados:  11:00, 19:00 (víspera)

SANTOS MÁRTIRES DE UGANDA

Misas domingos y festivos: 11:00

Misas lunes y jueves: 18:30

CONFESIONES (en San Fermín)

Siempre que se solicite
30 min. antes de las misas
Miércoles: 10:30 a 13:30 y 16:00 a 20:30

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31 Agosto - 06 Septiembre, 2020
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EVANGELIO DEL DIA

SANTO DEL DÍA

  • Beato Miguel Rúa
    Beato
  • Beata Chiara Luce Badano
    LA INFANCIA Chiara Badano nace en Sassello (Diócesis de Acqui, provincia de Savona). El 29 de octubre de 1971, después de 11 años de espera por parte de sus padres Ruggero Badano y María Teresa Badano. Chiara tiene un carácter generoso, extrovertido y exuberante: con solo 4 años elige con cuidado los juguetes que quiere donar a los niños pobres. Nos narra su mamá: Chiara tenía muchos juguetes y como todos los niños le gustaba jugar. Un día mientras jugaba en la habitación y yo ordenaba la cocina, fui a su habitación y le dije a Chiara: “Cierto que tienes muchos juguetes, ¡tienes muchos!” Y ella me dice: “¿si porque?”. Y le dije: “¿No podrías regalarle algunos a los pobres?” Y ella me dice: ¡son míos!” guarda todos los juguetes por miedo, por temor. Después de un tiempo estoy en la cocina y escucho que ella dice “!Este sí, este no…!. Me dio curiosidad y volví a la puerta y vi que había dividido todos sus juguetes y me dijo: “tráeme una bolsa mamá” yo se la lleve y puso algunos juguetes en la bolsa. Y le pregunte: “Pero Chiara estos son los nuevos” y ella me responde “Mamá a los niños pobres no se les puede regalar los juguetes rotos o viejos. Escucha con atención las parábolas del evangelio y se prepara con particular empeño para recibir a Jesús en la Eucaristía. Sorprenderá, en consecuencia, por su comportamiento y atención en leer la palabra de Dios y seguir la misa. Visita a las abuelas de la casa de reposo, creciendo, se ofrecerá para quedarse durante las noches con los abuelos maternos, necesitados de asistencia. Su vida se ve iluminada por simples florecillas. Una noche Escribe: “Una compañera tiene escarlatina y todos tienen miedo de visitarla. Después de hablar con mis padres he decidido llevarle las tareas para que no se sienta sola, creo que más allá del temor, es importante amar”. La mamá invita a almorzar a una anciana, su conciencia les dice: “¡pongamos el mantel más bonito, porque hoy estará con nosotros Jesús”! Sí tiene una predilección, es por otros jóvenes, por el que necesita ayuda, por el que está en la búsqueda, no hace a un lado al que es antipático. A la edad de 9 años Chiara Luce estando ya en la vida de la parroquia descubre el Movimiento de los Focolares fundado por Chiara Lubich, se adhiere como gen (Generación nueva) a la espiritualidad de la unidad e inmediatamente queda encantada. Sera un encuentro decisivo en su vida. LA ADOLESCENCIA Ya a temprana edad, un poco más de 9 años, es atraída por la novedad de la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich. Todo inicio en un tren, al encontrase con una joven de la misma edad que después sería una íntima amiga. Escribiendo “he descubierto el evangelio. No era una cristiana autentica porque no vivía en profundidad, ahora quiero hacer de este magnífico libro el único motivo de mi vida”. Es Chiara la que insiste a sus padres para ir a Roma para el familyfest del 1981, encuentro internacional del Movimiento Familias Nuevas. La mamá dice “nuestra vida cambio totalmente, si nos hubiesen preguntado cuando fue nuestro matrimonio mi repuesta hubiese sido: Cuando encontramos Dios Amor. En 1983 Chiara es una Gen 3 (tercera generación del movimiento de los focolares) y participa en el primer congreso internacional en Roma. Chiara Lubich especialmente a ellos les había dejado el reto de ser una “generación de santos” para hacer ciudades nuevas y un mundo nuevo, además decía: “no bastan solo técnicos, científicos y políticos, se necesitan sabios, se necesitan santos”. No temía en entregar su secreto: “Jesús que en la cruz llego a gritar el abandono del Padre”. “Sin él, -dice- no se puede estar en pie”. Nos enseña como reconocerlo y amarlo en los pequeños y grandes dolores de cada día, transformar así el dolor en amor”; después se ama de nuevo y no se encuentran más obstáculos. “¡No tengan miedo! ¡Dejen que él los recompense con su amor!”, Chiara Luce escucha estas palabras en el primer congreso internacional. Una respuesta inmediata: “el congreso fue una experiencia maravillosa”, escribe a Chiara Lubich: confía el propósito de reconocer la importancia de Jesús Abandonado en cada dolor y “acogerlo con alegría, sobre todo con todo el amor posible”. Las ocasiones no faltarán. Su vida se compone de éxitos y fracasos: La falta de compresión y aprecio de algunos profesores (en el último año de colegio por una injusticia ella pierde el año), amigos y marginación (por su empeño cristiano viene tildada de “monja”). La primera decepción amorosa; el traslado de la familia de Sassello a Savona, la perseverancia en el estudio, en la enfermedad y en los últimos días antes de morir. Pequeñas y grandes dificultades que transforma en amor, siempre orientada hacia quien está más cerca. No siempre con existo pero “-dice la mamá- donaba a Jesús el deseo de hacerlo”. Entreteje con Chiara Lubich una correspondencia que se volverá más constante. Le confía a ella descubrimientos y pruebas hasta la muerte. Por sus cartas y testimonios transmite la alegría y el estupor al descubrir la vida: Una visión positiva y luminosa. Chiara era una joven como todas: alegre y vivaz, amaba la música, nadaba, jugaba tenis, le gustaban las caminatas por la montaña. Tenía muchos amigos, especialmente cuando era verano se reunían en el bar de Sassello, único lugar de encuentro. Algunos se abrían y le confiaban las dudas y las dificultades, encontrando en ella una escucha absoluta. La mamá le preguntaba si a ellos les hablaba de Dios, ella respondía “yo no debo hablar de Jesús, debo darlo”. ¿Y cómo haces? “con mi escucha, con mi modo de vestir y sobre todo amándolos” No es un camino solitario Junto con otros jóvenes no perdía ocasión para “fortalecer la unidad”, en los encuentros se contaban recíprocamente las experiencias del evangelio vividas, pero también lo hacían por teléfono, visitas, cartas, fiestas, paseos, regalos etc. Entre ellas la comunión de bienes era una realidad: Chiara conserva hasta su muerte una lista de sus cosas que pone en disposición a las personas que lo necesitan. LA ENFERMEDAD Verano 1988: Faltaban dos meses para sus 17 años. Durante una partida de tenis se le cae la raqueta por un fuerte dolor en la espalda. De “yo lo tengo todo” – Michele Zanzucchi” – editorial Cuidad Nueva: “al principio los médicos decían que se trataba de una costilla rota y le recetaron unos antiinflamatorios, para el dolor. Pero la recaída conduce a los médicos a profundizar la búsqueda. […] El diagnostico de los médicos no se hace esperar: Tumor óseo con metástasis, uno de los tumores más despiadados y doloroso. Después de la primera intervención en febrero de 1989: María Teresa Badano (mamá de Chiara): “Interiormente me decía, pero Jesús, Chiara, te ha dicho su Sí, pero cuantas veces deberá decir este Sí, cuantas veces caerá, cuantas veces en las intervenciones, en los dolores. Pero Chiara se ha gastado 25 minutos en decir su Sí a Dios y nunca más miro atrás”. En junio Chiara afronta una segunda intervención: las esperanzas son muy pocas. Los ingresos al hospital de Torino eran cada vez más frecuentes. En el hospital se alternaban los y las gen y otros amigos del Movimiento para sostener a Chiara y a su Familia. Las curaciones son dolorosas. Quiere ser informada de cada detalle del transcurso de la enfermedad. A cada nueva y dolorosa “sorpresa”, su oferta es decisiva: “¡por ti Jesú, si lo quieres tú, lo quiero también yo!”. Julio de 1989: la enfermedad progresaba velozmente. No tenía todavía 18 años cuando Chiara pierde la movilidad de las piernas. Le dice a la mamá: “me gustaba andar en bicicleta” y ella contesta “si Jesús te quito las piernas, te dará alas” Se hace sentir el presentimiento de muerte: “¿mamá es justo morir a los 17 años?” y ella “no lo sé. Solo sé que es importante hacer la Voluntad de Dios, este es su designio sobre ti”. Después de unos días una grave hemorragia. Está en peligro su vida. Todos hacen turnos para rezar toda la noche. Los médicos están en duda si dejarla morir o hacer la transfusión: quiere decir que seguirá sufriendo. Deciden hacer transfusión. Chiara vivirá todavía un año más. Decisivo para ella. Pese a la inmovilidad que Chiara tiene es muy activa: con llamadas telefónicas sigue el grupo de jóvenes por un mundo unido (JMU) de Savona, se hace presente a congresos y actividades varias con mensajes, postales y carteles, dando a conocer a sus amigos y compañeros de escuela. Invita a muchas personas al Genfest de 1990 (manifestación internacional de Jóvenes por un Mundo Unido, desarrollado en Roma en mayo del 90), que tiene la alegría de seguir en directa gracias a la antena parabólica ensamblada sobre el techo de su casa. LA DESPEDIDA La enfermedad seguía avanzando y necesitaban intensificar el suministro de morfina, pero Chiara Luce se rehusaba: “Me quita la lucidez y solo puedo ofrecer a Jesús el dolor”. En un momento particular donde sufría físicamente le confiaba a la mamá que su corazón le estaba cantando: “heme aquí, Jesús, también hoy ante ti”. Ya tenía claro que pronto podría encontrárselo y se preparaba. Una mañana después de una difícil noche, le viene espontáneamente repetir en pequeños intervalos “ven señor Jesús”. Son las 11 cuando inesperadamente llega a buscarla un sacerdote del Movimiento de los Focolares. Chiara Luce era muy feliz: Desde que se despertó quería recibir Jesús Eucaristía. Se convierte en el alimento de su viaje. Chiara Luce parte para el cielo el 7 de octubre de 1990. Había pensado en todo: en las canciones para su funeral, las flores, en el peinado, el vestido, que había deseado blanco, de esposa, con una recomendación: “Mamá, mientras me preparas debes repetir siempre: ahora Chiara Luce ve a Jesús”. El papá le había preguntado que si estaba dispuesta a donar las corneas, ella contestaba con una sonrisa luminosa. Por último saludo a la mamá “Adiós, se feliz porque yo lo soy” y una sonrisa al papá. El funeral que fue celebrado por el obispo Mons. Maritano. Estuvieron presentes cientos y cientos de jóvenes y tantos sacerdotes. Los integrantes de los grupos musicales “Gen Rosso” y “Gen Verde”, que seguían las canciones que ella había escogido. Un gran ramo de flores y un telegrama llega a los padres por parte de Chiara Lubich: “agradezco a Dios por este luminoso trabajo”. LA BEATIFICACIÓN El 7 de octubre d 1990 Chiara Luce concluye su aventura terrenal. Inicia un eco por la extraordinaria vida en la normalidad de lo cotidiano. Un modelo imitable. Muchas personas, especialmente los jóvenes, cambian de vida. Son muchos los testimonios que llegan. El Mons. Livio Maritano, el Obispo de Acqui Terme, toma la iniciativa de llevar a cabo la causa de beatificación junto con María Grazia Magrini, Vice postuladora, su preciosa colaboradora. El padre cappucino Florio Tessari postulador define a Chiara Badano como “un huracán de luz” De esta forma el obispo motiva su decisión “Me parece que su testimonio es significativo en particular para los jóvenes. Hay necesidad de santidad también hoy. Hay necesidad de ayudar a los jóvenes a encontrar un orientamiento, un descubrimiento, a superar las inseguridades y la soledad, los enigmas de frente al fracaso, al dolor, a la muerte y a todas sus inquietudes”. El curso del proceso canónico es rápido. Iniciando en la diócesis de Acqui Terme en 1999, pasa al Vaticano después de un año. El 3 de julio de 2008 viene declarada Venerable. El 19 de diciembre de 2009, fue promulgada por la congregación de las causas de santos bajo la autorización del Santo Padre, el decreto relativo al milagro atribuido a la intercesión de Chiara Badano: se trata de la curación imprevista de un niño de Trieste afectado por una grave meningitis fulminante. Los médicos le habían dado 48 horas de vida. El 25 de septiembre de 2010 la beatificación. Son miles de jóvenes y adultos del todo el mundo que participan de la ceremonia. Muchos más conectados vía internet y televisión.
  • San Narciso, Obispo de Jerusalén
    Era ya muy anciano cuando fue elegido obispo de Jerusalén. Eusebio cuenta que, en su tiempo, los cristianos de este lugar recordaban todavía algunos de los milagros del santo obispo. Por ejemplo como los diáconos no tuviesen aceite para las lámparas la víspera de la Pascua, San Narciso pidió que trajesen agua, se puso en oración y después mandó que la pusiesen en las lámparas. Así lo hicieron y el agua se transformó en aceite. Algunos molestos por la severidad del santo, y por la disciplina que exigía en su diócesis, le acusaron de haber cometido un crimen. Para no ser causa de conflicto decidió retirarse a la soledad. Ya no se supo más de él hasta que, durante el gobierno de Gordio, apareció nuevamente. Como ya se sentía muy anciano para retomar el obispado, nombró a San Alejandro por coadjutor. Se dice que Narciso murió a los 116 años.

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